La sociedad del cansancio y la irrupción de una generación sensible

Un libro que no quiero dejar en el olvido me ha llevado a fomentar una hipótesis, sobre estas nueva generaciones nacidas en el cansancio e incertidumbre, niños, niñas, adolescentes y adultos sensibles, ansiosos, depresivos, poco tolerantes a la frustración, y con estado de agotamiento físico, emocional y mental (burnout) han sido identificados en esta lectura del libro “La sociedad del cansancio” como productos de este sistema neoliberal.

Byung Chul Han, filósofo con doble nacionalidad coreana y alemana, ha influenciado, en las últimas décadas, con sus pensamientos, sobre las sociedades que hemos construido. Si bien, podríamos inferir al leer estos libros, que el autor hace un diagnóstico de las sociedades actuales. Sin embargo, es más profundo que esto, este filosofo coreano – alemán, les pone nombre a situaciones que vemos a diario, muestra conceptualmente paradigmas sociales que han ido tomando diferentes formas, en el espacio tiempo de la era moderna y post moderna. En su libro la sociedad del cansancio plantea que la sociedad contemporánea ha transitado desde un paradigma disciplinario propio del siglo XX, hacia una sociedad del rendimiento, caracterizada por la auto explotación del sujeto, bajo el imperativo del poder. El autor explica que, en el presente no hay una modo visible que ordene, este individuo se convierte simultáneamente en amo y esclavo de sí mismo, convertido en vigilante de su propio explotador, con su propio proyecto de rendimiento. Un modelo en que la violencia no es externa sino interna, infiltrándose en forma de multitareas, de productividad constante, convirtiéndose en un ser siempre suficiente, siempre funcional, siempre activo.

El cansancio que describe Han no es solo físico, es un agotamiento silencioso del alma, que se expresa en patologías como: ansiedad, depresión, burnout, desconexión del deseo auténtico; en este paisaje el sujeto neoliberal ya no se rebela, colapsa. En este proceso de rendimiento se desgasta por exceso de positividad, en la sociedad de rendimiento donde el imperativo es” poder hacer”, donde todo se puede, confluye hacia la eliminación de lo negativo, a la falta de límites, esto conlleva un sobrecalentamiento del yo y a un cansancio crónico. Un agotamiento vinculado a la imposibilidad de desconexión de la lógica productiva, incluso en los espacios de intimidad o reposo. Este exceso de estímulos fragmenta la atención y provoca falta de reflexión, frustración, depresión, ansiedad, en fin nos lleva al colapso.

Desde la lectura de Han, que nos muestra una sociedad productiva y de cansancio, pongo la mirada en las transformaciones subjetivas, observables en niños y adolescentes contemporáneos en la clínica y en los contextos educativos. Se evidencia un aumento significativo de cuadros ansiosos, depresivos, trastornos psicosomáticos y dificultades de regulación emocional, en edades cada vez más tempranas. Se observa y se lee esta tendencia desde una psicopatología desadaptativa hacia el contexto en el que se desarrollan, estas nuevas generaciones crecen en medios de socialización de sobre exigencias que les hace colapsar, debido a un mundo interior de hipersensibilidad emocional, perceptiva y vincular, por crianzas, contextos educacional, social y económico de competitividad, estimulación e información sin límites, preparaciones para logros y éxito, así como en un mundo completo de ofertas y comodidad. Cada infante se repleta de imágenes de internet y televisión desarrollando su cerebro con la necesidad de suplir sus necesidades rápidamente, sin dejar espacios para el no hacer. De esta manera, el desarrollo hacia un nuevo joven, que tiene la sensación de alguien que no requiere esforzarse tanto para cumplir con la meta deseada, el éxito,  al salir al mercado se enfrenta en esta realidad que muestra Han, de productividad y exigencia, para lograr ser la persona que creyó ser, debe autoexigirse y esto los hace resistir, frenar o apagar, debido a emociones de culpa por haber sido criado para ser capaz (al menos eso creía desde su infancia, que todo lo podía y que siempre seria el mejor, no había posibilidad de error, todo estaba dado) y emociones de rabia por compararse con las imágenes introyectadas en el espectáculo de su corta historia hasta ahora  vivida, las que contradictoriamente no puede lograr, pero si quiere.

Mi pensamiento se amplifica y refresco la mirada hacia el sentido del ser futuro, en el surgimiento de este ser vulnerable, donde el  apagamiento, que hoy solo se ve como patológico, que pudiéramos visualizarlo como una respuesta de una forma primitiva de protesta, desde nuestra forma intuitiva del ser, quien no resiste frente a las sociedades mercantiles que hemos fomentado, contaminantes de autoexigencias, desequilibradas por la contaminación y desenfrenadas por el dinero y consumismo, si este quiebre de la salud mental de las personas, fuera la evidencia de una fisura en la lógica reproductiva actual, debido a que el ser humano futuro, no podría resistir un mundo mercantil, al menos desde esta lógica reproductiva.

Mi tesis apunta que estos niños y adolescentes sensibles no solo están siendo víctimas del modelo del cansancio sino que paradójicamente podrían transformarse en sus principales agentes de cambio, debido a que su estructura psíquica más conectada con lo emocional, no tolera con facilidad la lógica del rinde o desaparece, su sistema nervioso más reactivo detecta saturación, no es debilidad, es señal de que estas nuevas subjetividades, podrían estar mostrando  una incompatibilidad estructural con la sociedad del rendimiento, porque intuyen aunque no siempre conscientemente que adaptarse significa alienarse, explotarse hasta agotarse y desaparecer. Estos niños, niñas y adolescentes resisten desde el cuerpo, desde el síntoma, desde el colapso. Surge entonces el cuestionamiento relacionado con su fragilidad. ¿Podría ser esta fragilidad una forma de lucidez y si lo que hoy llamamos crisis de las nuevas generaciones, solo fuera una crisis del modelo civilizatorio que les estamos heredando?

En este sentido, estas nuevos seres, ya  están tensionando el modelo reproductivo, representan una fisura al neoliberalismo, al no lograr unos de sus objetivos de producir subjetividades funcionales a su lógica mercantilista, estas nueva generaciones responden con desconexión, mostrando costos psíquicos y relacionales, su necesidad de pausa de sentido, de autenticidad, de conexión emocional, confronta directamente el discurso del rendimiento ilimitado, allí donde el sistema exige velocidad, ellos se detienen, allí donde se impone productividad, ellos colapsan, allí donde se exige éxito, ellos preguntan para qué. Una resistencia al modelo neocapitalista que no se expresa en términos políticos tradicionales, sino en un lenguaje del cuerpo, del síntoma, una sensibilidad que no logra anestesiarse frente al exceso. Por tanto, estas nueva sociedad podría constituir un quiebre potencial al modelo social imperante, pero no por el rechazo consciente o ideológico, sino desde la incompatibilidad estructural, por la demanda de sentido.

Tal vez la transformación no vendrá de una revolución visible sino de estos gestos microscópicos, saliéndose completamente de una mirada positiva de su actuar, con una negativa a seguir viviendo en este sistema, una sensibilidad que no quiere endurecerse, un cuerpo que dice basta, tal vez el verdadero quiebre al modelo descrito por Han no lo hará una teoría, sino una generación, una generación que ya no quiera ser eficiente a costa de su ser.

En esta sociedades que vivimos basadas en el capitalismo, no solo las nuevas generaciones estan enfermando, sino tambien la naturaleza, con la “triple crisis planetaria”: La alteración del clima, la pérdida de biodiversidad, la contaminación (emisión de gases efecto invernadero), esta sociedad que segun Byung Chul Han llama  «la sociedad del cansancio», «del aburrimiento», así como también podemos llamarla la sociedad del espectáculo, propuesto por el filósofo y cineasta francés Guy Debord en su libro “La sociedad del espectáculo” año 1967, que sostiene que el espectáculo no es solo un conjunto de imágenes, sino “una relación social entre personas mediatizadas por imágenes”, donde critica la cultura del consumo de la posmodernidad y del fetichismo de la mercancía. Una forma de vivencia que surge de una falta de sentido que se vuelve enfermizo, que afecta a familias y grupos de personas, estas personas se vuelcan en el mundo a nuevas formas de reorganización. De esta manera, en estos últimos años, debido al cambio climático, nos enfrentamos  a una nueva manera de mirar el modelo económico, países señalan la necesidad de comprender las nuevas empresas desde la sustentabilidad, integrando de manera equilibrada los aspectos financieros , sociales y ambientales, intentando que generaciones futuras puedan satisfacer sus necesidades promoviendo un consumo consciente y reduciendo el impacto ambiental negativo a cambios de vida. No hay estadística a nivel mundial pero las personas desean vivir más integrados a la naturaleza, la funcionalidad al sistema queda en variadas formas fuera del modelo, personas que están con preocupación por los impactos del cambio climático, está permeando en la mayoría de los sectores de nuestro universo. Este aumento de conciencia ambiental también apoya cambios en el comportamiento hacia la búsqueda de estilos de vida más armónicas y acordes con lo natural, están siendo alternativas al sistema neoliberal, como la economía social, la economía circular, el decrecimiento, el cooperativismo y otras teorías que proponen modelos económicos más equitativos, menos dependientes del mercado.

Es asi como podriamos vislumbrar de aquí a algunas decadas con las nuevas generaciones y el planeta tierra enfermándose, que las sociedades que tendran todo a su alcance, un mundo inmerso en la tecnologia con la Inteligencia artificial (IA), pero que a la vez, vulnerabilidad psicológica, social, terrestre, no podrá fortalecer un mundo estresante que manipule a las personas para solo producir y consumir. De esta manera, se recurrirá a sistemas de transición y de cooperación, donde la equidad será la base para que sostenga un mundo mas ecológico y donde las nuevas generaciones con la inteligencia artificial y los sectores capitalistas obsoletos (que tendrán el dinero), pero no la eficiencia tecnológica, logren seguir subsistendo en un nuevo sistema.

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